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Sierra Lújar

Sierra Lújar tiene una extensión de 90 km cuadrados. Está limitada al norte y oeste por el río Guadalfeo y al Sur por el mar Mediterráneo. Forma parte de las zonas internas de la Cordillera Bética. Desde el punto de vista de geomorfológico, es un gran domo carbonatado, que cuenta con la presencia de grandes barrancos. En general, se caracteriza por ser abrupta; ya que en apenas una decena de km, pasa de la cota 100 a alcanzar una altura de 1850m.

Su vegetación está condicionada por tres elementos: Por un lado, el tipo de suelo sobre el que se desarrolla, que varía según nos situemos en el fondo de los valles (fluvisoles), la zona de las filitas (regosoles), o la zona caliza, donde encontramos suelos pardos o negros y luvisoles en las zonas deprimidas.

Por otro lado, su clima es típicamente mediterráneo, con un máximo de precipitaciones de 800 mm en su cima, y un mínimo de 400 en su base. Además, el hombre por su parte, ha influido históricamente en la vegetación, destruyéndola con algunos de sus usos, o los incendios intencionados, y generándola por otro, con las repoblaciones de especies vegetales como los pinos. Como resultado de todo esto, en esta Sierra encontramos cuatro pisos bioclimáticos claros: En primer lugar, el piso termomediterráneo, con el matorral, espartal, romero, tomillo, albaida en sus filitas, el chaparro, acebuche y enebro. A continuación el piso mesomediterráneo, que destaca por las encinas, madroños y pinares. En tercer lugar, supramediterráneo, presenta las encinas, jaras, el pinar y arces. Y por último el más alto el oromediterráneo, tiene un matorral escaso adaptado a las fuertes condiciones climáticas: salviar, piornal y lastonar. Quizás debido a esa escasez la denominación de su pico: “los Pelaos”.

Unida siempre a la vegetación, su fauna es diversa y cambiante según la época del año en la que la observemos. El zorro, el tejón, el gato montés, el turón, el jabalí, la cabra, la ardilla y el murciélago son algunos de sus habitantes comunes. Además, entre las rapaces destacar el águila real, el águila perdicera, el gavilán y el cernícalo. Los reptiles están representados sobre todo por la víbora, que da nombre a un barranco situado en el municipio de Vélez de Benaudalla. Los asentamientos de Sierra Lujar no han cambiado de forma significativa a lo largo del tiempo: Lújar, Lagos, Olías, Vélez de Benaudalla y Órgiva, como núcleo más importante, componen las entidades poblacionales de esta Sierra.

La presencia humana en la zona se remonta a la Prehistoria y se verá afectada por las glaciaciones. Se identifica con la colonia griega exorche a la que hacer referencia Ptolomeo. Existe constancia material romana por los restos de sigilata encontrados en la zona del Castillejo. Asímismo, la Tabula Imperii, hace referencia a una necrópolis romana en el cortijo de Ana, próximo al castillo de Orgiva. Probablemente, hasta la época musulmana, los asentamientos serían pequeños y muy poco organizados.

Es en la época musulmana cuando esa estructura se consolida en forma de alquerías, que con el paso del tiempo, ya en época cristiana, serán los conocidos señoríos. En Órgiva se han encontrado restos arqueológicos del siglo diez y once en el paraje conocido como Castillejo, situado junto al río Guadalfeo en el barranco del mismo nombre, con abundante cerámica del período almorávide. Desde 1347 Orgiva forma la cabeza de la Taha nazarí, con sus cuatro barrios: Albacete, Micela, Almizda y Tíjola. En 1488, el señorío de Órgiva fue otorgado por los Reyes Católicos a los hijos cristianizados de Mulhey Acén. Y en 1492 Orgiva y la Alpujarra se transfieren a Boabdil. La taha de Orgiva y el Jubiley, una vez que Boabdil y su familia emigraron al ? de África, fueron cedidas a don Juan y don Fernando de Granada, los Granada Venegas, hasta 1493, fecha a partir de la cual la Alpujarra quedaba abierta a nuevas intervenciones castellanas. Posteriormente, en agradecimiento a los favores de la primera rebelión morisca, ocurrida en 1499 y 1500, sofocada en la batalla de Lanjarón de 7 de marzo de 1500, se le concede este señorío por carta de merced de 26 de septiembre de 1499, a Gonzalo Fernández de Córdoba, Gran Capitán. A partir de ahí, el título pasará a sus sucesores. Todos ellos pertenecen a los Fernández de Córdoba, pero están relacionados con el marquesado de Valenzuela y el condado de Sástago. Por esto, el edificio del Ayuntamiento actual, se ha denominado palacio de los Condes de Sástago. La economía de esta época se basa fundamentalmente en la obtención de aceite, seda y el trabajo de alfarería.

En 1568, en la segunda rebelión morisca, la población cristiana se refugió en su torre, durante 17 días, hasta que el marqués de Órgiva acudió a socorrerlos. Por Orden real de 24 de agosto de 1839, firmada por la reina Isabel II, se convirtió en capital del partido judicial y por real decreto de 15 de julio de 1901, firmado María Cristina, se le concede estatus de ciudad.

El elemento humano está inserto en un marco geológico complejo y de enorme belleza. Desde 1800 la sierra de Lújar ha sido objeto de estudio de numerosos geólogos, y como resultado han surgido diferentes hipótesis. La Cordillera Bética, en la que se haya inserta, se encuentra dividida en las denominadas zonas internas y externas. Sierra Nevada está formada por el apilamiento de tres complejos: en su parte inferior, el nevado filábride, sobre éste el alpujárride, y finalmente, encima de los dos anteriores el maláguide. Pero por su evolución tectónica, el nevado filábride aflora en las partes altas de Sierra Nevada, el alpujárride en las intermedias, y el maláguide, rodeando los dos anteriores. La sierra de Lújar está formada por el manto alpujárride que cabalga sobre el nevado filábride. Se pueden distinguir diferentes tipos de rocas en ella: en su parte inferior, filitas, cuarcitas y esquistos, que dan paso a calco esquistos, para terminar con los carbonatos (calizas y dolomías). Dentro de estos carbonatos, la franciscana es el sello de identidad de Sierra Lújar. La evolución geológica de es el resultado de una sedimentación iniciada en el Pérmico y finalizada en el Triásico. Iniciándose por tanto en unos ambientes continentales, en concreto fluviales y lacustres, pasando a una sedimentación costera, reflejada en los calcoesquistos, y finalizando en un ambiente marino, como atestiguan la sedimentación caliza y dolomítica, con pequeñas manifestaciones volcánicas. Toda la secuencia de estos procesos se manifiesta en la Sierra de la Joya, que nos regala fósiles que atestiguan estas transiciones sedimentarias: algas marinas de plataformas tropicales, corales, gasterópodos y bivalvos .

La estructura interna de Sierra Lújar ha sido y aún es muy debatida. Los últimos estudios marcan la dirección de grandes pliegues tumbados y fallas de bajo buzamiento. Como dato de interés deberían mencionarse los travertinos de Vélez de Benaudalla y el importante acuífero de Sierra Lújar.

El hombre, desde la antigüedad, ha puesto su mirada en sus ricas mineralizaciones. Las explotaciones mineras han ido variando según el material que éste ha considerado importante, por cubrir sus intereses económicos, a lo largo del tiempo. Así, se ha centrado en la explotación de la plata y del plomo, hasta llegar al flúor . El origen de las mineralizaciones también ha sido objeto de controversia, pasando por distintas teorías. En la actualidad, todos comparten que tanto el flúor como el plomo, responden a una evolución espacio-temporal de yacimientos sedimentarios depositados en una plataforma carbonatada somera, en clima árido, concentrándose posteriormente en su diagénesis en un nivel dolomítico, tanto a techo como a muro, en pequeños lentejones.

La historia de la minería en Sierra Lújar se pudo remontar a los romanos, aunque es con los musulmanes, cuando se conoce documentalmente su existencia. Con la ley de 1825, que permite la explotación a particulares, comienza una etapa de minifundismo, hasta el año 1870, cuando se abre un período de crisis de la explotación del plomo motivada por la caída de los precios. En 1849, Pascual Madoz contabiliza que hay 59 minas de plomo y 5 de plata en la Sierra. El mineral se fundía en la propia región en reverberos primarios alimentados con bosque bajo. Son rasgos de esta etapa minifundista, el laboreo tradicional, el empleo de técnicas rudimentarias, las explotaciones dispersas e intermitentes, la escasez de exploraciones mineras, que se basan fundamentalmente propios lugareños.

A comienzos del Siglo XX, como resultado de la caída de los precios por la crisis del plomo, muchas de las explotaciones se abandonaron. En este momento, la familia Huelin, Luis Matías e Hijos, irrumpe en la minería de la zona. Para ello, crean la empresa Minas y Plomos de Sierra Lujar en 1907. Manuel Rodríguez Acosta sería el administrador, y Luis Pelsmaeker, su ingeniero y director de mina. Entre otras se abren las minas: Santo Domingo, San Mariano, Pozo Colorado, Criadero de San Luis y San Isidro. Junto a ellas, en Vélez de Benaudalla, se crea Minas de la Raja. El diario “la correspondencia de España”, el 14 de abril de 1915 recogía la muerte de dos obreros a consecuencia del disparo de un barreno. Una vez más, la caída de los precios, en la década de los 30, motiva el cese de la actividad minera. Al finalizar la Guerra Civil, algunos mineros solicitaron el inicio de la explotación, pero es la multinacional Peñarroya la que irrumpe con fuerza. Inicialmente comenzó con la explotación de las escombreras, y a partir de 1951, pasaron a las galerías de carriles. Para ello, construyeron un cable para el transporte de mineral desde la propia mina hasta Tablones, donde, a pie del río Guadalfeo, en una planta, se trituraba y lavaba el mineral. A continuación, se transportaba hacia el puerto de Motril, o a Dúrcal, para cargarlo en el tranvía de Granada, y continuar por ferrocarril hacia el interior del país. En 1962, se abandona la explotación del plomo definitivamente y se inicia la de la fluorita. En 1977 Peñarroya de asocia con Minas de Almagrera, S. A. Más tarde, en 1984, Minas de Almagrera se retira y Peñarroya continúa sola, hasta que en 1988, fruto de distintos acuerdos mantenidos con los trabajadores, Peñarroya cesa su actividad.

En la actualidad, se lleva a cabo por la empresa Minera de Orgiva. Se basa en la extracción de la fluorita, y abarca un mercado internacional. Se encuentra no obstante con la dificultad de la génesis del yacimiento y la fluctuación de los precios del mineral. Minera de Órgiva ha creado una planta de lavado yclasificación en la propia galería de la mina, algo muy poco común con el resto de las explotaciones. Ha mecanizado y robotizado prácticamente todos los procesos de explotación. A pesar de los escasos estudios existentes sobre Sierra Lújar tanto desde el punto de vista de su flora, fauna y arqueología, ésta, cada vez más, despierta el interés por el conocimiento de su singularidad y riqueza, junto con el entorno histórico y artístico de la ciudad de Orgiva.